Cofradía El Descendimiento y Santo Cristo de la Buena Muerte

Paso Virgen de la Amargura
Juan Alonso Villabrille y Ron

Virgen amargura
Autor:  Juan Alonso Villabrille y Ron 

Templo Devocional: Real Iglesia Parroquial de San Miguel y San Julián – Capilla de la Buena Muerte – C/ Concepción, esquina C/ San Ignacio  (Valladolid).

Situada en la Capilla de la Buena Muerte. En la parte inferior del retablo se encuentra un camarín con forma de basílica de tres naves, en la que reposa la Virgen acompañando al Cristo Yacente de Gregorio Fernández.

De talla algo inferior al natural en madera policromada, se representa sentada sobre una roca como Virgen Dolorosa por la muerte de su hijo, derrumbada en la más estricta soledad. El interior de la talla está totalmente ahuecado.

El esquema de las piernas tiene cierta correspondencia con los brazos, extiende el izquierdo hacía atrás, del que entresale la mano casi oculta bajo el manto. Dispone la mano derecha contra el pecho en gesto de desconsuelo, haciendo que los dedos se hundan entre la túnica. Extiende una pierna al frente y la otra queda flexionada hacía atrás a la altura de la rodilla lo que produce un arqueamiento del torso, creando una disposición helicoidal, muy propia del Barroco. Las vestiduras describen pliegues sinuosos por medio de una superposición de una túnica roja, un manto azul y una toca blanca en su cabeza.

El centro emocional lo encontramos en el rostro, con un gesto lastimoso, mirada perdida hacía el cielo y boca entreabierta, nada idealizada y muy natural, donde afloran reminiscencias de los rostros marianos de Gregorio Fernández. Portaba en su cabeza una corona y en su mano derecha llevaba los siete cuchillos, ambos elementos retirados tras su restauración, hoy custodiados en la sacristía de la Iglesia. Resulta claro el influjo del escultor Juan de Juni en su Virgen de las Angustias que en 1561 tallara para la cofradía vallisoletana del mismo nombre.

Fue cedida para procesionar a la Cofradía del Santísimo Cristo Despojado, hasta que en el año 1999 encargaron al escultor Antonio Hernández Navarro su propia Amargura.

En el año 2020 el escultor riosecano Don Ángel Martín García ha adaptado las antiguas andas del Cristo Yacente para que pueda volver a ser procesionada por las calles de Valladolid, incorporándola la corona y los cuchillos.

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